Vive una experiencia de aprendizaje, compromiso y convivencia mientras colaboras con un proyecto social en la Región de Murcia.
El programa de voluntariado del Cuerpo Europeo de Solidaridad ofrece a jóvenes la oportunidad de participar en proyectos que contribuyen a la comunidad mientras viven una experiencia de aprendizaje personal e intercultural.
Desde Euroacción acogemos y acompañamos a jóvenes de distintos países que realizan su voluntariado en Murcia y colaboramos con diferentes entidades locales donde desarrollan sus actividades. También pueden participar jóvenes que residen en España en aquellas oportunidades que lo permitan.
Durante la experiencia tendrás la oportunidad de conocer nuevas personas, desarrollar competencias, acercarte a otras realidades y formar parte del día a día de una entidad local.
Consulta en el Portal Europeo de la Juventud las oportunidades disponibles y la información oficial del programa.
El Cuerpo Europeo de Solidaridad está dirigido a jóvenes de entre 18 y 30 años. Cada oportunidad puede tener requisitos específicos relacionados con el perfil, la disponibilidad o las características del proyecto.
Durante el proyecto, el programa cubre el alojamiento y los gastos básicos relacionados con la estancia. Las condiciones concretas dependen de cada proyecto y se explican antes de comenzar la movilidad.
Las personas voluntarias reciben una cantidad para gastos personales durante su estancia, de acuerdo con las condiciones establecidas por el programa para el país de acogida.
El programa contempla una contribución para el viaje de ida y vuelta entre el lugar de origen y el proyecto. La cantidad y las condiciones dependen de la distancia y de las normas vigentes del programa.
Consulta las oportunidades de voluntariado disponibles y encuentra un proyecto que encaje contigo, tus intereses y tu disponibilidad.
Sigue las indicaciones de la convocatoria y envía la información solicitada para que la entidad de acogida pueda conocer tu perfil y tu motivación.
La entidad de acogida revisará las candidaturas y seleccionará a los voluntarios y voluntarias que participarán en el proyecto. Durante el proceso podrás conocer mejor la actividad y resolver tus dudas.
Si eres seleccionado o seleccionada, Euroacción y la entidad de acogida te acompañarán en la preparación de tu experiencia y te facilitarán la información necesaria para organizar tu llegada y comenzar el voluntariado.
Siempre supe que, al terminar el colegio, quería irme al…
Participé en el proyecto del Cuerpo Europeo de Solidaridad con…
El voluntariado en Talentismo (antigua Astrade) fue una…
Participé en el proyecto del Cuerpo Europeo de Solidaridad en…
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Siempre supe que, al terminar el colegio, quería irme al extranjero y preferiblemente a España antes de empezar la universidad. Cuando conocí el Cuerpo Europeo de Solidaridad, comencé de inmediato a solicitar plazas en diversos proyectos tanto en España como en otros países europeos. Tras una larga espera, finalmente fui aceptada en el jardín Waldorf en Murcia y, apenas unas semanas después, viajé a España. A mi llegada, recibí una cálida bienvenida y me mostraron mi alojamiento, donde conocí a mis compañeras de piso con las que conviviría durante el año siguiente. Nos llevamos bien desde el primer momento y entablamos una estrecha amistad.
En los días posteriores, me familiaricé con el trabajo: conocí a mi supervisora, quien me enseñó el trabajo y me explicó mis responsabilidades. Enseguida me di cuenta de que aquello sería mi segundo hogar.
Trabajar en un jardín infantil me proporcionó una rutina clara y una serie de tareas diarias. Básicamente, ayudaba a las dos maestras a llevar el ritmo del día a día y todo lo que ello conllevaba: preparar las comidas, ayudar a los niños con tareas como lavarse las manos o ponerse los zapatos y supervisarlos durante el tiempo de juego libre. Todo el proceso se basó en “haciendo se aprende”; cada día con los niños es diferente, pero con el tiempo aprendes como afrontarlo. Durante ese año en el jardín de infancia, no solo adquirí conocimientos pedagógicos fundamentales, sino que también crecí enormemente a nivel personal. Aprendí a gestionar situaciones de estrés con mayor tranquilidad y a enfrentar las cosas con una actitud más positiva en general. Aprendí a valorar las pequeñas cosas de la vida, ya que los niños me demostraron que no hace falta mucho para ser feliz.
Por supuesto, el año no se limitó al trabajo. Como voluntaria, disponía de bastante tiempo libre, lo que me permitió hacer planes con amigos y otros voluntarios, como viajar y explorar España, y en particular la Región de Murcia. Ha sido un año increíble y no podría estar más agradecida. Durante este tiempo, he conocido a personas maravillosas que me inspiran y que dejarán una huella imborrable en mí.
Participé en el proyecto del Cuerpo Europeo de Solidaridad con 18 años, en la Fundación Sierra Minera, en La Unión, cerca de Cartagena. La verdad es que, antes de empezar, me daba miedo dejar mi país, convivir con desconocidos y cambiar de vida literalmente. No obstante, conté con un apoyo muy importante por parte de la fundación en la que trabajaba, de Euroacción, que supervisaba mi proyecto, y también de las ventajas que ofrece el CES en general.
En mi lugar de trabajo, mis compañeros me ayudaron a comprender mejor mis tareas y también a entender los desafíos sociales de las personas con las que trabajaba. Mi misión consistía en apoyar a personas en situación de exclusión para favorecer su inclusión en la sociedad. Por ejemplo, daba clases de español a mujeres inmigrantes y ayudaba a alumnos que no hablaban bien el idioma con sus deberes.
Hoy en día solo veo los aspectos positivos de esta experiencia maravillosa, pero tengo que admitir que los primeros meses fueron complicados porque, cuando llegué, casi no hablaba español. Afortunadamente, tenía un seguimiento con una tutora cada dos semanas para hablar de mi experiencia, y eso me ayudó muchísimo.
Poco a poco empecé a disfrutar de mi nueva vida gracias a las personas que conocí durante las semanas de integración organizadas por el CES y también en la universidad, ya que este programa permite asistir a cursos para aprender el idioma.
En definitiva, les aconsejo que presenten su candidatura y vivan esta experiencia única si tienen la oportunidad.
El voluntariado en Talentismo (antigua Astrade) fue una experiencia muy enriquecedora tanto a nivel humano como profesional. Durante estos meses, pude conocer de cerca una gran variedad de actividades y acompañar a personas con perfiles y necesidades muy diferentes. El trastorno del espectro autista es muy diverso, y esta experiencia me permitió comprender y acompañar mejor esta diversidad.
Lo mejor de mi experiencia fue aprender otro idioma de manera totalmente espontánea e integrarme en un contexto cultural diferente, conociendo a personas y tradiciones nuevas y creando así una nueva cotidianidad. Durante el voluntariado aprendí mucho sobre la singularidad de cada persona. Aprendí a escucharla y a conocerla con paciencia y con una actitud abierta.
Vivir en Murcia también fue una parte importante de la experiencia. La ciudad ofrece durante gran parte del año numerosas actividades culturales y de ocio, como teatro, cine y presentaciones de libros. La Semana Santa y la Fiesta de Primavera me permitieron conocer más de cerca las tradiciones y el carácter festivo de los murcianos. Además, la Región de Murcia, aunque menos conocida que otras zonas de España, me sorprendió por sus paisajes y espacios naturales, donde la naturaleza es la protagonista.
Recomendaría participar porque es una oportunidad para conocerte mejor a ti mismo y, al mismo tiempo, descubrir otro país y otra cultura. Además, puede ser una experiencia muy valiosa para formarte o para profundizar en el ámbito de las actividades que se realizan durante el voluntariado. Todo eso dentro de un proyecto que te ofrece apoyo tanto a nivel económico como personal.
Participé en el proyecto del Cuerpo Europeo de Solidaridad en el colegio del Rincón de Beniscornia, cerca de Murcia cuando tenía 18 años.
Lo mejor que me ha pasado aquí es compartir el piso con otras 3 voluntarias del CES. Sin duda se convirtieron en amigas para toda la vida y no podría estar más agradecida.
Aprendí mucho sobre cómo comunicarme con la gente incluso si no entiendes completamente el idioma. También me encantó aprender sobre las diferencias culturales.
Sin duda recomendaría participar. Amplía tu perspectiva del mundo y te permite conocer a mucha gente diferente de distintas partes del mundo.